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  • Adriana Hidalgo

VUELTA AL MUNDO EN 30 DÍAS - LEJANO ORIENTE

Actualizado: 16 de dic de 2019


Viajar te cambia la vida, una vuelta al mundo te cambia todo. Entre el estrés, el trabajo, la cotidianidad decidí ganarle tiempo al tiempo y dar una vuelta al planeta en solamente un mes. La ruta se hizo sola, unimos, como en esos juegos para niños, en un mapa los lugares a los que queríamos ir y la ruta se marcó sola.


La planificación para este viaje fue un reto, nuestra ruta tendría no solo culturas e idiomas diferentes, también los climas más extremos. Con todo en mente, intentamos meter todo lo que pudimos en una maleta y empezamos. Teníamos 11 ciudades en 6 países por recorrer, 7 vuelos y 6 trenes.


Después de una escala estratégica en Atlanta de un día para estirar las piernas mientras recorríamos el centro, tomamos el vuelo más largo de mi vida: 16 horas en el aire para cruzar el continente y el océano Pacifico.


PAÍS 1: CHINA


Shanghai


Con todo el nerviosismo que da llegar a un lugar del que se ha oído mucho, pero pocas cosas buenas, aterrizamos en una de las ciudades más impresionantes. Shanghai, moderna, impecable, con calles amplias, jardines perfectamente cuidados e iluminada como ninguna. Empezamos el recorrido en orden cronológico: por los milenarios jardines de Yuyan, la casa de té más antigua, el bazar del día. Seguimos por el “Parque de las Personas” y conocimos la versión China del Tinder. Caminamos en Nanjing Road entre miles de tiendas internacionales, entramos por los callejones para probar la comida callejera y comprobamos la razón de su fama. Para ver el atardecer subimos en el ascensor más rápido del mundo, al mirador mas alto del mundo en el segundo edificio más alto del mundo. Paseamos por The Bund, una zona tan británica que tiene un Big Ben para ver Pudong y esa vista de los rascacielos iluminados que te quita el aliento. Visitamos también el parque de Disney más nuevo del mundo


Xian


Era solamente nuestra entrada a los Guerreros de Terracota pero esta ciudad tan bien equilibrada entre tradición y modernidad nos enamoró. Su muralla, las torres de control y el mercado nocturno son imperdibles. Conocer a al ejercito de 12 mil guerreros de arcilla de tamaño real, descubiertos por accidente en las montañas, fue una de las visitas más memorables, y la ceremonia del te la mejor forma de despedir esta ciudad



Beijing


La experiencia aquí fue diferente a lo que imaginábamos y un recordatorio de que la vida a veces tiene planes propios. Llegamos a una ciudad tranquila y vacía, participamos de un toque de queda y tuve que visitar un hospital. Aun con tanto imprevisto, pudimos recorrer algunos de los 5614 escalones la Gran Muralla China, bajar la montaña por un tobogán, pasear en el Palacio de Verano, rezar en el templo del cielo, caminar en los Hutongs y una reflexología podal profesional por menos de 3 dólares.


JAPÓN


Kyoto


Empezamos en la antigua capital del País, la capital cultural que tiene más de 2000 templos y santuarios. Aunque se necesitarían años para ver todo, solamente con ver las 1001 estatuas de Sanjusangendo el pasaje estaba pagado. Caminamos los 3 mil Toris en el templo que me recordó que en la vida disfrutar del camino es lo más importante. Descubrimos las fuentes mágicas de agua de los dones detrás de la To-ji, la pagoda más antigua del mundo.



Nos perdimos en el bosque de Bambu y nos redescubrimos en los pacíficos jardines zen. Nos impresionó la única pagoda de Oro dedicada al rencor, y el templo transportado y reconstruido pieza por pieza desde Osaka. Aprendí a rezar a la naturaleza en uno de los santuarios del barrio y un monje me ayudó a elegir amuletos para protección hasta en las cosas más sencillas. Y no podía faltar toda la comida: sushi, helado de matcha y la mejor carne del mundo.


Tokio


Esta ciudad es entrar en un animé, es tan diferente y loca que se siente irreal. Esta ciudad fue un shock, empezando por las multitudes (solo en Shibuya donde alrededor de 3000 personas cruzan esta intersección cada 47 segundos) y la cantidad de luces, como 300 Times Squares de Nueva York juntos. Aquí visitamos tiendas de videojuegos de 8 pisos y jugueterías aún más grandes, cafeterías paga jugar con serpientes, cafeterías de sirvientas, la tienda para adultos más grande del mundo, jugamos maquinitas de baile y premios que ocupan edificios enteros, fuimos de Karaoke con nuevos amigos locales. Como si eso no hubiera sido suficiente, manejamos un Kart, como en un videojuego, vestidos de personajes, por las calles de Tokio, entre buses y camiones. Cazamos estatuas de Super Campeones en el barrio donde nació el escritor de esta serie, y una noche fuimos a un show hecho por Robots, uno de los espectáculos más bizarros del planeta.


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