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  • Adriana Hidalgo

LOS HABITANTES DE LAS ISLAS ENCANTADAS

Actualizado: 23 de ago de 2018


Las personas van a Galápagos buscando especies exóticas, yo también, pero fue una de las especies más comunes en las islas la que me conquistó. es cuento por qué:


1. RESPETAN Y COMPARTEN EL ESPACIO PÚBLICO



Llegar a Puerto Ayora, es un cuento de hadas. El paisaje desde lejos es inmejorable, barquitos flotando tranquilos, gaviotas y fragatas poniendo movimiento y el muelle de madera. Pero al entrar en el cuadro pude ver lo realmente bonito.


En las sillas, entre pasajeros que van y vuelven de otras islas, están los lobos marinos viendo el tiempo pasar. Algunos dormidos, otros sentados con sus ojos saltones admirando el vaivén. No tienen miedo y parecen estar muy conscientes de lo que “Espacio público” significa, porque sí que lo saben aprovechar. En la tarde, se sientan a ver el vóley, siempre entre las personas. Viven juntos unos con otros y es evidente que lo disfrutan.



2. PIDEN COMIDA


No es que piden galletas a la gente que pasa, ellos saben cuándo y cómo. Un pequeño mercado de pescado, camino a la playa de la estación, se improvisa al atardecer para proveer comida fresca en la feria de la noche. Al lado de cada una de las señoras que pelan y limpian el pescado, varios lobos marinos esperan impacientes a que les compartan algo.




Ellas ya les conocen, conversan con ellos y los lobos tienen tanta confianza, que con las aletas, les golpean suavecito en las piernas, para que no se olviden de compartir la comida cuando se demoran mucho. Es una escena llena de magia. Son muchos los lobos, pero esperan pacientes su turno en fila. Las señoras se divierten con ellos, se ríen de sus travesuras y los lobos parecen sonreír todo el tiempo. Esto pasa cada tarde, pero somos muy pocos los que nos detenemos a ver.




3. SON MUY JUGUETONES ¡CONTIGO!


Fui a hacer snorkel. El sitio elegido estaba cercano a una gran colonia de Lobos marinos. Yo estaba muerta del miedo porque eran montones y aunque son lindos, tienen dientes enormes. Saltamos todos al agua y los lobos más jóvenes de la colonia empezaron a nadar alrededor, dando vueltas. No estaban atacando, estaban jugando. No sé quién estaba más impresionado, si ellos de nosotros o nosotros de ellos.


Muchos posaban frente a las cámaras, se acercaban bien para vernos, hacían un show de piruetas en el agua. No quería salir nunca de ahí, la interacción era irreal, me miraban fijamente a los ojos invitándome a jugar con ellos. Si alguien me contara no lo creería, suena de película….¡pero no!… pasa a diario en Galápagos.



Si bien son animales extremadamente inteligentes, siempre hay que respetar su espacio, porque siguen siendo animales salvajes. Eso es en realidad lo que los hace especiales, actúan como especies domesticadas cuando no lo son.


¿Ahora, díganme si solamente esto no pagaría el pasaje?

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